Las pupilas
Dos niñas van a la par
y no se pueden mirar.
Dos niñas van a la par
y no se pueden mirar.
¿Qué planta será
la que en el hombre está?
No son flores,
pero tienen plantas
y también olores.
Juntos vienen, juntos van,
uno va delante, otro va detrás.
Enfundados siempre van
y hay que tener cuidado
con las patadas que dan.
Sólo tres letras tengo
pero tu peso yo sostengo.
Si me tratas con cuidado,
te llevaré a cualquier lado.
Podrás tocarlos,
podrás cortarlos,
pero nunca contarlos.
Porque no se caiga pagan,
pero, en cayendo,
nadie se agacha
a recogerlo.
A muchos se lo suelen tomar
si antes no se ha ido a pelar.
Parecen persianas
que suben y bajan.
Son dos cortinas
en dos ventanitas
que bajando ocultan
dos niñas bonitas.
Adivina, adivinanza,
tiene un solo ojo
y una cara ancha.
Atrás panza
y delante espinazo,
aciértamelo
pedazo de ganso.
Laterales parapetos
que van siempre por parejas;
les encantan los secretos.
Tiene grandes pabellones,
pero no tiene habitaciones.
Vive en la panza
y se enseña en ciertas danzas.
Si los abro veo
si los cierro sueño.
En un huerto no muy llano
hay dos cristalinas fuentes,
no está a gusto el hortelano
cuando crecen las corrientes.
Dos niñas asomaditas
cada una a su ventana;
lo ven y lo cuentan todo,
sin decir una palabra.
Dos fuentes muy cristalinas
están en medio de un llano
y cuando las fuentes manan
no está muy contento el amo.
Tengo un tabique en el medio
y dos ventanas a los lados
por las que entra el aire puro
y sale el ya respirado.
Si aciertas esta pregunta
te anotarás un buen tanto:
¿qué cosa acabada en punta
tienes entre risa y llanto?
Cinco hijitos tiene cada una
y dan tortazos como ninguna.
Entre dos murallas blancas
hay una flor colorada,
que con lluvia o con buen tiempo,
está siempre bien mojada.
Una señora,
muy enseñoreada,
siempre va en coche
y siempre va mojada.
Guardada en estrecha cárcel
por soldados de marfil,
está una roja culebra,
que es la madre del mentir.
¿Quién seré yo que encerrada
soy donde quiera que voy,
me encuentro siempre mojada
y al cielo pegada estoy.
Uno se cree superior,
el otro inferior se siente,
sin decirse nunca nada
mucho se quieren,
tanto que siempre
se están besando.
Dos hermanos sonrosados,
juntos en silencio están,
pero siempre necesitan
separarse para hablar.
Como la piedra son duros;
para el perro un buen manjar
y sin ellos no podrías
ni saltar ni caminar.